José Álvarez

El lobo pirata y las casas de colores.


                                      En una pequeña isla de un mar muy muy lejano, sus habitantes vivían juntos en familias como si todos fueran de una misma especie.  

En una casa de color verde, vivía un hombre anciano, un pato, una gallina y un cerdito. El anciano limpiaba la casa, el pato pescaba en el mar, la gallina fregaba los platos y el cerdito limpiaba los cristales de las ventanas.

En otra casa de color amarillo, vivía una niña, una cebra, un canguro y una ardilla. La niña leía un cuento, la cebra echaba leña al fuego, el canguro hacía la comida y la ardilla limpiaba el tejado.

Todos vivían muy felices en su isla, en paz y armonía desde el principio de los tiempos. Pero… un día, un lobo llegó a la isla a bordo de su barco pirata. El lobo estaba muy hambriento, venía de un largo viaje y había cruzado una fuerte tormenta.
 
                                       Desde lo alto del tejado, la ardilla vio al barco pirata acercarse a la isla, y dio la voz de alarma. ¡Viene un barco pirata! ¡Viene un barco pirata! –Dijo la ardilla saltando de tejado en tejado y avisando a todos sus vecinos.
 
Al oír la mala noticia, todos dejaron sus labores, y se dieron prisa en entrar en sus casas de colores y cerrar por dentro todas las puertas y ventanas.

                                      El lobo siguió navegando, llegó hasta la isla y amarró su barco en el muelle. Después, desenfundó su espada y se dirigió a la casa verde. Decidido a llenarse la barriga y a saquear a sus habitantes.

Pero cuando llegó a la casa verde, se encontró con todas las puertas cerradas. Además, todas las calles estaban vacías.
Entonces el lobo miró a través de los cristales de las ventanas, a ver si había alguien dentro de la casa, pero el cerdito había limpiado los cristales con tanto esmero, que el reflejo del sol le impedía ver lo que había en su interior, y como no vio a nadie, el lobo decidió picar en la puerta.
 
Clock clock, -soy el lobo y quiero comer, ¡abridme la puerta!
-Aquí no tenemos comida, -le contestó la gallina, -vete a la casa amarilla, que está al lado de la fuente, allí te servirán una olla de pescado caliente.

El lobo caminó hasta la fuente, y buscó la casa amarilla.
Clock Clock, picó el lobo en la puerta, -soy el lobo y quiero comer, ¡abridme la puerta!
-Aquí no tenemos comida, -le contestó la cebra, -vete a la iglesia. Justo debajo de la torre del campanario, verás al canguro preparando una olla de pescado.

El lobo caminó hasta la iglesia, y justo debajo de la torre del campanario, vio al canguro que estaba removiendo una olla de pescado con una cuchara de palo.
         
                                  -Yo soy el cocinero de esta isla, -dijo el canguro, -¡siéntate aquí!, al lado de la olla y come tranquilo, pues todo este pescado es para ti.

Mientras el lobo se sentó al lado de la olla y sacó la cuchara de sus alforjas, la ardilla que era la más rápida, subió a la torre del campanario.

El lobo miró la olla de pescado con codicia, y empezó a comer con voracidad. Y la ardilla en el campanario, se dio prisa en roer la cuerda que sujetaba la campana.
El lobo pirata comió y comió, hasta que llenó su barriga, y después quiso guardar en sus alforjas el pescado restante. Pero... en ese momento, la enorme campana cayó, y en su interior al lobo cazó. 
 
                                       La campana hizo mucho ruido cuando golpeó contra el suelo, hizo un ruido tan grande, que se oyó en toda la isla. Y esa era la señal que todos los habitantes de la isla habían convenido, antes de abrir las puertas de sus casas y salir a la calle.

                                       La cebra y el canguro que eran los más fuertes, le ataron las manos al lobo, lo llevaron a su barco y lo subieron a bordo.
Después, todos los habitantes de la isla soplaron, soplaron y soplaron hasta que el barco se alejó, y poco a poco se hundió. Porque el pato con su pico, desde afuera, el barco agujereó.
 
 
                                       Al final en la isla todos estaban muy contentos, y decidieron hacer una fiesta para celebrar la caza del lobo pirata. Pero el cerdito estaba muy enfadado, porque el lobo con sus horribles patas y su espantosa nariz, le había manchado los cristales de las ventanas.

                                                                                                                                                  

 

 

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Published on e-Stories.org on 07/20/2015.

 

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