Maria Teresa Aláez García

Giro ... a saber donde... 3

Solo me faltaba la pildorita.

Contaré hasta veinte para que llamen a la puerta y… Caramba, cuanto ha corrido. Ah, que no vienen solos.

Valor. Al toro.

-        Hola. Pasad.

…………………………

Bueno, ya se han ido. Ya se han desahogado, primera parte. Ahora irán pensando en como darme el escarmiento y seguir castigándome. Solo me falta la visita de quienes no son de la familia, a ver como estoy y a ver lo que sacan  o de lo que se enteran. En todo este tiempo no he echado de menos a nadie y ahora se por que no ha sido así. No me acorde ni de familia ni de amigos ni de nada. Entiendo que el venir aquí ha sido meterme en la boca del lobo pero sigo pensando que ha sido mi obligación aunque algo me dijera que no era lo correcto, precisamente. ¿Qué es lo que quiero en realidad? ¿Faltar a la verdad? ¿Transgredir lo conocido? Estaba claro que me fui buscando algo que puede ser que encontrara por cierto tiempo pero no era todo lo que quería. Si, puede ser que si. Cariño, compañía, confianza, camaradería, compartir, esa amistad que vive sin palabras porque llega a tal grado de empatía y de corresponsabilidad que solo con la mirada se conoce… No ha sido así porque no supe encontrar que quería la otra persona, quien ha encontrado a alguien que si se lo ha dado. Pensé en mí. Tienen razón. Pensé solamente en mí y no he pensado en los otros. Pero no le faltaba de nada. Posiblemente tiempo de presencia pero hay que comer  y hay que vivir y el dinero no llueve del techo. Me hubiera encantado tener toda la vida solucionada y mantener la relación con la persona amada constantemente, a su lado pero nos ha tocado trabajar y de eso no se libra nadie.

Ah, debo cambiar en el banco las transferencias. Mañana mismo. Lo que enviaba aquí ira ahora para allá. Si ha ayudado a dos personas, igual o mejor ayudara a una sola. Y si su pareja se vuelca, tanto mejor.

De todos modos, lo que a ellos les hace felices no tiene necesariamente que hacerme feliz a mí. Si no siento alegría y tengo depresión, será que falla algo y necesito también mi pedazo de felicidad. Ahora mismo me tienen donde quieren pero yo vuelvo a la angustia, a la falta de paz. Recobraran dos años pero yo he vuelto a perder toda la vida. Y por partida doble.

Mañana es hoy y es otro día. Hay mucho trabajo.

…………………………

-        Buenos días.

-        Hola, que buen día. Que buen amanecer, que día más bonito.

-        ¿Mirándome a la cara?

-        Pues claro.

-        ¿Qué vamos a hacer hoy?

-        ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué tenemos que hacer? No hay nada importante que hacer.

-        No nos vamos a quedar aquí todo el día, ¿verdad?

-        ¿Teníamos que ir a algún sitio en especial? No recuerdo.

-        Algo hemos de hacer. Comprar, visitar, ir al cine…

-        Bueno, si. Algo haremos, claro. Creía que venias a estar conmigo.

-        Si, cari, claro que si quiero estar contigo pero no aquí dentro todo el santo día.

-        Bueno, vamos a hacer algo si. Tenemos todo el tiempo del mundo, por supuesto.

-        Para nosotros. Pero para hacer algo más que estar todo el día dando guerra.

-        ¿Y que hay mejor para una pareja que eso?

-        ¡Muchas cosas! ¡Venga, levántate! Y… acompáñame a la ducha…

..............................

La ropa preparada. De todos. Desayuno preparado. Los libros, dossieres, trabajos a presentar, preparados. Antes solo trabajaba y esto me lo encontraba medio hecho. Ahora me toca, de nuevo, hacerlo todo, absolutamente todo, a mi. Han sido dos años de vacaciones. Podían haberme durado toda la vida pero se ve que hay quien busca cambio de pareja durante las vacaciones. Le deseo lo mejor.

Veamos que nos va a tocar. Primero, encontrar el lugar. Con quien voy a hablar y como va a ser mi despacho, mas o menos lo se. Hice bien en empaquetar todo clasificado, ahora no me costara mas que irlo dejando en su lugar.

Los jefes son más severos. No son tan fáciles de complacer. Máxime con una persona que ha organizado un guirigay para poder venir aquí. Seguramente esta aquí la persona que se ha desplazado a mi lugar anterior. Veremos como me reciben.

-        Buenos días.

-        Buenos días. Un momento, por favor. Le esperábamos. Enseguida le recibirán.

-        Gracias. Si me indica al menos mi despacho, puedo ir trabajando y no perder el tiempo esperando.

-        Serán unos minutos solamente.

-        De acuerdo. Gracias de nuevo.

-        Pase, por favor.

Mi prueba de fuego. Un despacho austero pero bien iluminado. Parece agradable y la persona que me recibe, también. Aunque ya se sabe, el hábito no hace al fraile.

-        Buenos días. Me presento como la persona que pidió el cambio.

-        Buenos días. Me han entregado buenos informes de usted. Los tengo aquí delante.

-        Me alegro, gracias. Espero serle útil y eficiente como lo fui para el jefe anterior.

-        Pierda usted cuidado. Ya le escuche desde el interfono. No le gusta perder el tiempo. Eso lo valoro.

-        Si, es cierto. También es cierto, no le quiero mentir, que estoy pasando personalmente, un bajón. Pero espero que no influya en el trabajo y rehacerme pronto.

-        Influir le ha influido y mucho. Esta usted aquí. Espero los resultados dentro de una semana con respecto a los proyectos que he dejado en su mesa. Mi secretaria ira con usted. No se si le dejare pensar en ese bajón.

-        Hace bien. Es un modo de ir superando los contratiempos de la vida.

-        El anterior ocupante de este puesto no era una persona agradable de carácter pero era rápido y un gran elemento para nuestra casa. Espero que sus cartas de presentación no mientan por hacerle a usted un favor. La semana que viene tendré la prueba.

-        Gracias. Hasta pronto.

-        Nos veremos. Adiós.

Bueno, tengo que enfriar la mente. Demasiadas cosas. He de organizarme como pueda. Primero leer este informe, estos informes, que seguramente será lo que dejo pendiente mi antecesor. Menos mal que mi secretaria los pidió antes de irme del otro puesto y se que se espera de mi. Falta que me organice y pueda cumplir con todo, cosa que dudo realmente.

Demasiada cosa hay aquí. Tengo que hablar con el banco. Tengo que fijarme metas. Tengo, primero, que conocer a mi equipo. Voy a convocarlos al mediodía en el momento del café para no perder ni un minuto. No voy a tener ni horas de comer ni cafés, solamente las de cenar.

-        Señorita, por favor, ¿puede venir un momento?

-        Caballero, si no le importa.

-        Para nada. Venga por favor. Traiga un bloc de anotaciones. Gracias.

-        Aquí me tiene.

-        ¿Cual es su nombre? Viene en la placa. ¿Todos llevan o llevamos placa aquí?

-        Evidentemente. Facilita el trabajo. Mire, la suya esta aquí, precintada y preparada.

-        No tardo en colocármela. Tome nota por favor. En dos recortes distintos. El primero tiene que ver con usted y conmigo. El segundo con la empresa y con nosotros.

-        Me puse en contacto con su secretaria. Me ha pasado todo lo que tiene referente a usted y me dio consejos en cuanto al trabajo. No se preocupe pero si quiere revisamos.

-        Si no le es inconveniente, gracias. Prefiero repasar y saber que todo esta bien. Teléfonos, direcciones, encargos pendientes, horarios.

-        Aquí tiene las agendas. Revisémoslas.

-        Perderemos una hora pero será necesario. Y tengo ya un encargo para usted: llevar al banco unos papeles para cambiar una transferencia de lugar.

-        Creo que ya esta hecho. Pero lo confirmare.

-        Esa mujer es estupenda.

-        Tiene razón. Tengo mucho que aprender de ella.

-        Durante un mes al menos, trabajaremos los cuatro juntos para dejar todo el cambio realizado. Ella y su jefe y usted y yo. Prepárese a correr.

-        Estoy dispuesto.

-        Gracias. Comencemos.

 

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Published on e-Stories.org on 09/28/2009.

 

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