Alex Vall

adios, capullo

 
La estaba abrazando con fuerza. Sentía sus mejillas calientes apoyadas en su hombro desnudo por la camiseta de tirantes, sus pechos apretados contra su pecho. Sus manos recorrían sus caderas, intentando retener la suavidad de ese cuerpo en su memoria. Probablemente era la última vez. No quería soltarla.


Suéltame ya! Me haces daño


La miró; su cabello rubio y largo, sus ojos muy grandes en medio de esa cara redonda de niña buena, la piel blanca, su cuerpazo de chica de 21 años. Mira que estaba buena.



¿así que no hay marcha atrás?¿no quieres pensártelo? Te quiero


Eecordaba cuando se conocieron en aquella escuela. Él no se hacía con nadie, ni falta que le hacía. Ella siempre estaba revoloteando por la clase, chillando y hablando con sus amigas de lo bueno que está Hugo Silva. Su libro indispensable para entender la vida era la revista Vale. Semanal,a euro y medio, y conseguías un montón de información necesaria para ser una tía guai y con una conversación interesante; no te quedes sin saber el tío bueno que está EN LO MÁS ALTO en nuestro ránking de cachas. Consigue unos pechos más grandes con estos sencillos ejercicios. ¡no te podrás librar de las miradas de los chicos!el último capítulo de Los Hombres de Paco ¡queeee guaaaaii estaaaa!!


¿como fue que terminaron juntos? Eran polos opuestos; ella siempre reía, no paraba quieta ni un momento, le gustaba pelear con sus profesores (que, en el fondo, la adoraban) y lloraba si el día anterior había discutido con su madre, porque se sentía mal; al salir de clase le hacía una pulsera con esos hilos de colores que se venden en los chinos y le pedía perdón, poniéndole morritos y carita de arrepentida.
Él no solía hablar mucho. Llegaba a clase y se sentaba en un rincón, tomaba apuntes y se iba. Eso sí, deseandole las buenas noches a todos. Todos le tenían por un tío un poco raro. Aunque nadie jamás le dijera nada. Tenía una cara normal, pelo muy negro despeinado, un piercing en el labio y otro en la oreja. Era delgado y no muy alto. Pantalones rotos y camisetas estrechas era su uniforme preferido. Bah, este tío es un pasota total, debe ser medio hippy, pensaban. Y nunca viene a las cenas de clase. Vaya borde.!


Pero un día ella perdió el tren y él, sin saber por qué, se ofreció a llevarla. Ella tenía 17 años y no tenía carnet de conducir. La subió en su destartalado toyota de color verde y la llevó hasta su urbanización, en la montaña. No hablaron mucho. Pero ella le dio su número y quedaron en ir al cine algún día de estos.
Él sería un pasota, pero no era tonto. Vaya yogurín se me ha puesto a tiro, pensó. Yo tengo 22 años, será ilegal si intento tirármela?es que esta buenísima.
La llamó al día siguiente y fueron al cine. Ella le habló de su família, de su madre y su hermano pequeño que era un capullo y que siempre se comía todo lo bueno que había en casa y se terminaba toda la coca-cola. Él le habló por encima de su trabajo de cocinero. Pero es temporal, dijo. De aquí poco tendré un curro mucho mejor. Después del cine el la llevó a casa. En el portal el le dió un beso. Ella se lo devolvió.


De eso habían pasado tres años y medio. No tenían mucho en común, y él se aburría enormemente con ella: todos los fines de semana iban a dar una vuelta, o al cine, o leían juntos la Vale, o miraban programas del corazón. Ella no paraba de hablar de todo y el asentia y le daba la razón.¿has visto al novio de la Nadia? Mira que dejarla sola todo el fin de semana para irse con sus amigos! No te parece IN-CRE-I-BLE??! El pensaba pobre xaval, tendrá que ver a sus amigos alguna vez. Pero se lo guardaba muy bien de decirlo, porque si no ella lo miraba con los ojos muy abiertos y expresión “estoy flipaaaando” y ponía el labio para abajo y se callaba. A él le hacía mucha gracia esta expresión, y entonces la abrazaba y le decía que tenía razón, que vaya capullo el tío ese.
Pero él la quería. Se sentía el dueño de sus risas, de su tiempo; gozaba con la idea de que aquel cuerpo maravilloso le pertenecía, que los pensamientos dentro de esa cabecita giraban siempre en torno a él. No sabía por qué ella estaba con él. Ella ya pasaba de sus amigas y si su madre se enfadaba ya no le hacía pulseras. Las miradas envidiosas cuando iban por la calle era lo ke más le gustaba. Jodeos, cabrones. Al llegar al coche ella directamente ya se sentaba en el asiento de atrás. El aparcaba en cualquier descampado en que no hubiera muchos yonkis. Ella siempre le miraba con expresión expectante, los ojos muy abiertos. El se sentaba detrás y empezaba a desnudarla. Ella se reía y le tocaba su polla. Se enfadaba si no estaba muy dura. Hacían el amor en los asientos del pequeño toyota, apartando toda la porquería que él siempre tenía allí. Cuando ella tenía un orgasmo, apretaba los dientes y se estremecía enterita. Si lo había hecho muy bien, al cabo de un rato le premiaba con una mamada. Si no, no.


hacía más de tres años que duraba. Él había dejado pasar el tiempo a su lado. Sabía que jamás iría a vivir con ella, jamás se casaría con ella. Pero que bien me siento cuando estoy contigo, mi amor.


Ahora todo se había estropeado. Ella le había acompañado hasta la terminal. Le había dicho que tampoco tenía nada mejor que hacer. Él pensaba que lo mejor era largarse. Vete lejos, tío. Cerca de ella no puedes seguir viviendo. Sin novia, sin amigos, pero con un pensamiento que te perseguirá el resto de tus días. Para qué te vas a quedar? Si ella no fuera tan terca....



te quiero mucho, princesa... -repitió.

no pienso abortar, gilipollas.


Joder! Por que se tuvo que romper ese preservativo? El día que ella le dijo que se había quedado embarazada se le hundió el mundo de golpe. El día en que él le dijo que ni hablar sería padre tan joven, que ya se lo podía quitar de la cabeza, se hundió el de ella.





quiero tener ese niño, contigo o sin ti. Además, me gusta estar embarazada.

A mi también me gusta. Te están creciendo las tetas.

Tu eres tonto o que? - pero una sonrisa se le escapaba de los labios


Se encogió de hombros y le dijo adiós. El avión sale ya, dijo. Adiós, capullo.







 

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Published on e-Stories.org on 04/14/2010.

 

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