Sergio Lubel

Odio...Hasta que la muerte nos separe

No.
No iba a quedar así.
Me llevó tiempo elaborar todo, pero la mente romántica y la mente criminal no son tan diferentes. Amor y Odio son hermanos gemelos, como las dos mitades de la hoja de un cuchillo.
Cuando dejé el sobre en manos de su padre sentí que la respuesta llegaría rápida y segura, conocía su mente muy bien, y esta vez la iba a usar en su contra. No me equivoqué, el mensaje de texto llegó al celular un par de días después:
- Te espero en mi casa el jueves, te mando un mensaje de texto cuando llego de Barcelona, el tráfico es un desastre.-

Yo había inventado una excelente excusa:
“…No quería estar en contacto de nuevo con vos, pero debo mantener mi palabra, la semana pasada volví a jugar a la lotería con tus números y ganamos € 100.000. Quiero darte la parte que te corresponde en la mano, esto no es para mandar por correo…por favor, no me vengas con que no lo necesitas, etc. Es tuyo, no me hagas sentir peor de lo que ya me siento….”. La culpa funcionó siempre – o casi siempre – con ella, pero aparte le estaba dando una muy buena excusa para sentirse bien a la vez que obtenía un beneficio. Su primitivo sentido de supervivencia, el mismo que asesinó (Y no exagero el término) mis ilusiones, iba a traicionarla, como ella me traicionó a mí.

En una de mis habituales visitas al médico en la clínica, hice desaparecer dos jeringas y dos agujas, el noventa por ciento del material que necesitaba,  el resto me llevaría un poco mas de tiempo, pero un par de compasivas visitas a “Determinada Gente” y € 200 me proveyeron del resto de los “Componentes”, la cajita de “Telgopor” fue provista por una empresa de helados sin cargo….Ah, vainilla y chocolate, sus gustos preferidos, un pequeño gesto de humor, si se me permite, en cuanto al hielo para conservar el “Regalito”, bueno no tuve otra opción que sacarlo de la heladera de mamá, cuando la visité antes del encuentro.
Las esposas las obtuve sin problemas en la proveeduría de la base y para obviar preguntas les dije que a mi novia y a mí nos gustaba “jugar”; En fin, todo listo…
Llegó el mensaje de texto según lo previsto y me dirigí a su casa, inclusive se me había ocurrido antes de salir que resultaría más verosímil llenar un cheque a su nombre, y por qué no, más divertido.   

Estaba un poco cambiada, unas pequeñas arrugas cruzaban esa piel que tanto acaricié, como si esos meses aprendiendo a vivir sola hubieran sepultado sus gestos infantiles imponiendo la seriedad de la mujer.
No pudimos evitar el abrazarnos y llorar, lloramos hasta que nuestras miradas lograron “Despegarse” y tomar distancia por un momento.
 
Pasó por mi mente olvidar todo y decirle que había sido una mentira, una inocente excusa sólo para verla, pero no, volvieron a mi mente las traiciones, los egoísmos, las mentiras, y eso me dio fuerza para ver otra vez al escorpión (Paradójicamente, su signo del zodíaco) dentro del ángel….saqué la chequera y llené el cheque.

Soberbia, Egoísmo - Abogada al fin - Me pregunto cómo vas a preparar la defensa para tu juicio cuando llegues allá abajo……
Me interrumpieron sus ojos preguntando en ese silencio a gritos que tan bien nos comunicaba si tenía todo listo, le dije que sí, pero que antes tenía una sorpresa para ella – no mentí – y que me diera la espalda y no espiara.
Prometido?
Prometido.
El ruido del paquete debía hacerla pensar en un regalo, esa era mi intención.
- Dame las manos. Obedeció.
Dándome el tiempo justo para cerrar las esposas y empujarla hacia la cama, le puse un trapo en la boca mientras le susurraba al oído:
- Relájate en vez de sacudirte así no te va a doler.
Y el líquido fue bajando lenta pero firmemente por la jeringa….

Supongo que habrá pensado que la iba a violar o algo por el estilo, porque cuando terminé de inyectarla y le solté las esposas se levantó de un salto y quiso empezar a gritar, pero tanto entrenamiento militar no fue en vano, la hice caer de nuevo sobre la cama, le tapé la boca y le dije que no tenía intención de hacerle nada, y que si quería podía llamar a la policía, que yo no pensaba moverme de allí.
La curiosidad, otro de sus defectos acudió en mi ayuda según lo planeado, de inmediato se acomodó la ropa, se aclaró la garganta y me preguntó que había en la jeringa…
- Anestesia, le dije. Pero parece que con vos no funciona. En serio pensé en violarte, pero no quiero lastimar a quién, aunque ya no me quiera, fue la única mujer en mi vida a la que le ofrecí casamiento.
Acto seguido evoqué algunos momentos felices y me puse a llorar como un bebé. El Instinto femenino, combinado con sus hormonas vino a poner el punto final, el corolario a mi obra maestra concebida encerrado en mi casa, “refugiado” en mi cama, en la soledad y la penumbra….

Hicimos el amor, fue una experiencia hermosa, cuando nos despertamos después de habernos quedado dormidos abrazados como había sido siempre nuestra costumbre le besé cada centímetro cuadrado de piel mientras trataba de guardar en mi memoria cada uno de sus olores y sus texturas, todo traté de registrarlo por la eternidad y mientras me despedía con lágrimas en los ojos, le pedí que no depositara el cheque hasta dentro de una semana, porque quería arreglar algunas cuentas antes.
Ni siquiera ese comentario fue hecho al azar.

Cuando salí a la calle me pregunté si no faltaba algo….
 - Perdóname, dije por el intercomunicador, pero quiero decirte algo:
No te olvides que ahora llevas la muerte entre las piernas, y yo también. Trata de no lastimar a nadie más, esa sangre contaminada de SIDA que obtuve de un enfermo me costó € 200 y que yo sepa, hasta ahora no se ha encontrado cura. Ya que tu egoísmo y tu crueldad no nos dejaron construir una vida juntos, por lo menos nos ayudarán a construir una muerte juntos.

JUNTOS!!!!!! Grité, mientras me alejaba escuchando aquel llanto desesperado desde su balcón.

- Felicidades. Me felicité sin que ella pudiera escucharme, ahora estaremos separados un tiempo más aquí y luego…..Luego juntos por la eternidad sin que “La muerte nos separe”…

 

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Published on e-Stories.org on 11/04/2014.

 

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