Angels Vinuesa Fernandez

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO
 
Estaba asomada  a la ventana , fijó su retina en aquel  océano de color  azul intenso , el sol  ya estaba  recostándose   en el horizonte   y se mostraba   elegante  de un  amarillo nítido ,brillante, tímidamente asomaba  la luna  , como una niña perezosa  elevándose   hacia   las nubes . Descorrió  el visillo de color marfil  y lo vio en el pequeño embarcadero.
 
La casa estaba situada  en  la cima de un acantilado. Buscaron esa, su morada durante años  y fue en uno de aquellos viajes esporádicos cuando él la encontró.
Se veía hermosa casi tocando al cielo, ella al verla le dijo:
-Es la casa perfecta – dibujando una sonrisa  en sus  ya marcadas arrugas.
Pero ella, siempre  había sido esa forma,  desde que se conocieran  allá en el perder de los años. Se entusiasmaba  por cualquier motivo, y él  estaba acostumbrado a su impulsividad, que ahora  con el paso del tiempo  había perdido la esperanza de cambiar.
El le sonrió, con aquella sonrisa picara que conservaba de niño travieso, cerrando sus ojillos  y ladeando la cabeza.
 
Era su  balanza, su equilibrio. Su serenidad más absoluta.
 
Arreglaron aquella vieja casa, en ruinas cuando la compraron con  el gusto exquisito de él. En realidad aquella casa se parecía bastante  a los caminos que habían  tomado sus vidas, paralelos, confusos, y casi nunca con ningún punto de  inflexión. Llevaron a esa, su  morada, todos aquellos recuerdos que  acumularon durante sus  extrañas vidas. Recuerdos de viajes, de sentimientos encontrados,  de amor, de odio,  de reconciliaciones y de ausencias durante años. Todo aquel bagaje  estaba  representado  en  pequeños retazos  que como la luz del faro   iluminó sus  vidas.
 
Al final,  sus vidas confluyeron   , por motivos inexplicables y fuera de toda lógica. Muchos decían que era el destino, pero  no estaban muy seguros de que hubiese sido el azar. Sus vidas estaban llenas de  extraños encuentros y desencuentros, aunque siempre   prevaleció, un cariño inmenso, inconmensurable  y atemporal, que  resistió las  embestidas de la vida.
 
Ella  perdió  durante  mucho tiempo la esperanza de volver a ver esos  ojos   . Pero quizás las leyes del universo se pusieran de acuerdo, y  concurrieran de una vez , en que estos dos seres estuviesen unidos, quizás  solo al final de sus vidas .
 
La casa  de dos plantas  , albergaba en muchas ocasiones  amistades de uno u otro que venían a visitarlos  en un gran salón con chimenea,  la parte superior la conformaba una  gran sala  con una bañera  que él  había dispuesto para  ver directamente el mar desde la ventana .De todos los enseres quizás el mas  importante  era una  vieja mecedora que ella le  regaló, con una inscripción oculta en uno de los apoyabrazos , era su pequeño secreto  que nadie sabía  así  como   la  manta de cuadros azules  con la que ella  le  tapaba cariñosamente .
 
El  hombre de tierra adentro, ella mediterránea hasta la medula, con aquella fusión  del mar y la montaña  verdaderamente prodigiosa .El introvertido, callado  y ella  extrovertida y parlanchina. Muchos días salían a navegar en su vieja faluca  , y la dejaban al pairo . Allí  conversaban   horas interminables   bajo la atenta mirada de las sirenas que venían a  acompañarlos .Los delfines merodeaban  y hasta el Rey Neptuno  sonreía al  observarlos.
 
 De la casa salía una escalinata que   bajaba directamente a un pequeño embarcadero. En los días de sol tibio, él bajaba a pescar. Le veía alejarse con su paso de gacela,  parecía que sus pies  ni rozaran el suelo ¡Siempre se admiró de su forma elegante de andar! Ella  siempre le miraba huidiza, detrás de aquel visillo, admirándose  una y otra vez de su gran estatura y envergadura  que conservaba a pesar de sus años.
 
Siempre fue un hombre reservado y tímido, pero ella le amaba tanto  que  hasta cuando el  solicitaba sus silencios, ella disfrutaba  con solo observarle..
 
Bajaba las escalinatas y  allí  abría la pequeña cesta de mimbre, para  sacar los enseres y    colocar el cebo, lanzando la caña al agua  esperando a que algún despistado pez  le picara.
 Ella le observaba desde la ventana, pensando que ya no se podía amar más  y  en el supuesto que existieran  más vidas, estaba  completamente  convencida, que ellos  estuvieron juntos. Ahora, pensaba serenamente,   por fin hemos solucionado  este pequeño percance para la eternidad, y suspiraba  profundamente.
 
Pasaban largas horas, y entonces  volvía a verlo subir  las escalinatas con algún pez. Se apresuraba con paso firme y en su rostro se dibujaba una eterna sonrisa. Ella siempre lo veía como el adolescente que conoció, y aunque fue consciente  que durante  muchos años se distanciaron, sabía perfectamente que  se volverían a encontrar en el devenir de los años por casualidad, y esta vez ya para siempre.
 
Recordaba  vivamente cuando reconocieron, el vestía una camisa  azul y unos tejanos…¡Era tan alto!..
 
Peor fue mucho después cuando se hicieron novios  y cuando el destino los volvió a separa de nuevo..
 
Ya estaba llegado a la puerta de la casa, ella  se apresuró a sentarse, pero su corazón latía  fuertemente  como un caballo desbocado. Siempre le ocurría igual.
Escuchó como  la cerradura  se abría, y como él entusiasmado  la llamaba.
Nadie en la vida la había llamado de esa manera, y lo hacia con tanto frenesí que ella  una y otra vez se sorprendía.
 
Se acercaba con la pieza pescada  y ella siempre le decía que era más  grande que la del día anterior aunque no fuese cierto , y él la besaba en  los labios ..
 
.. Sus besos ..
 
Con él aprendió a besar  y siempre que lo hacia se quedaba como blandito y tierno.
 
-¡Enciendo el fuego!- decía el. Parece que esta noche va a refrescar ..
Y le veía  alejarse con el paso de gacela hacia la lumbre ..
Después cenaban, y cuando el fuego chisporroteaba en la chimenea, ambos se sentaban. Él en la mecedora, ella  a su lado.
 
Siempre fue un señor  y ella se sentía orgullosa  de aquel hombre que había marcado definitivamente su vida ..
 
Él le cogia de la mano, acariciándola. Aquellos dedos huesudos y largos  que siempre le parecieron maravillosos, y se quedaba  dormido .Entonces ella lo arropaba  con la manta  y le besaba en la frente, pasando sus dedos por la facciones del ser amado.
 
Recorría con sus dedos las cejas, su  grandota nariz, sus ojillos  y aquellos labios, en los que sobresalía  el labio inferior, y entonces de una manera involuntaria le besaba delicadamente. Él sonreía  y su cara reflejaba  paz y serenidad.
Se acurrucaba entonces  y se dormía profundamente ..
 
Ella le observaba  mientras el fuego chisporroteaba  en la chimenea.
¡Como le amaba Dios!
Le amaba con toda la fuerza del universo  y rememoraba tantos recuerdos que se  agolpaban en su mente, cayéndole  una lágrima por el  rostro de felicidad.
 
Ahora estaba segura que ya no se separarían, y que todo lo que habían sufrido no era en vano. Y que el tiempo que les quedara la vivirían unidos.
 
Mas allá de la  vida , mas allá de la muerte .. Hasta la eternidad  
 
Era Navidad .. Pero  para ellos  era la mejor de las Navidades porque al final podían estar juntos
 
 
Angels Vinuesa

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Angels Vinuesa Fernandez.
Published on e-Stories.org on 06/29/2006.

 

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